Enfoque del Programa: Padres Unidos para Escuelas Saludables

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Padres Unidos es una coalición organizada por HSC que reúne a más de 50 equipos de salud, organizaciones comunitarias y grupos de padres de todo Chicago. Esta coalición se formó en julio de 2006 por la preocupación de las tasas exorbitantes de obesidad infantil en Chicago, en especial en comunidades de bajos ingresos afroamericanos y latinos.

Reunirse con los padres y miembros de la comunidad que se preocupan por el bienestar del estudiante. Aprender acerca de la política de salud es por ley y los recursos disponibles para ayudar a ponerla en práctica en su escuela. 

Enfoque de Padres: Evelia

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De todas partes de Chicago, padres, maestros y miembros de la comunidad la creación de promoción de la salud a través de cambios Padres Unidos para Escuelas Saludables. Te invitamos a conocer a varios de estos padres notables.

“Si están más sanos, van a aprender más”

Cuando el hijo de Evelia ganó en la feria de ciencia del distrito, hacía dieciséis años que un alumno de la escuela del barrio de su comunidad se había colocado a nivel de distrito. ¿Su proyecto? “Es sobre cuál verdura da más fuerza,” explica.

Las verduras han desempeñado un gran papel en la vida de la familia desde que Evelia consintió en pasar a ver una clase de ejercicios comunitarios hace varios años, una clase que la relacionó con un movimiento de salud en su barrio y la llevó  a desempeñar un rol de líder en el primer equipo de salud escolar de la Escuela Gary.

Desde esa primera clase, sus hijos no sólo se han acostumbrado a la idea de comer verduras, sino que ahora saben cómo cultivarlas. Su marido ha perdido 35 libras y ya no tiene el dolor de rodillas que lo molestó durante años. Y Evelia es miembro fundador del equipo de salud escolar. Evelia y otros miembros del equipo de salud trabajan para hacer que los hábitos saludables que han cambiado la vida de sus hijos en casa formen también parte de su vida escolar.

“Es muy importante seguir los buenos hábitos en casa y en la escuela,” dice. “El propósito no sirve si hay buenos hábitos en casa, pero no hay alimentos saludables disponibles en la escuela”.

A través del equipo de salud, Evelia espera instaurar programas que permitan que los niños tengan acceso a alimentos frescos y saludables, agregar más oportunidades para que los niños participen en deportes, y proveer información de salud a las familias. Estas oportunidades naturalmente fortalecen el éxito académico de los niños.

“Si están más sanos, van a aprender más,” dice.

Cuando Evelia comenzó a asistir a las clases de ejercicios, la organizadora Jovita Flores la invitó a una clase de nutrición donde ella y otros vecinos hablaron sobre el consumo de alimentos para apoyar la salud y comenzaron a experimentar modos de hacer recetas tradicionales más saludables. Igual que sus vecinos, Evelia disfrutó aprendiendo nuevos modos de cocinar sus platillos favoritos—y le encantó la posibilidad de aprobar nuevos alimentos. “Me entusiasmó mucho aprender a preparar estos nuevos alimentos,” dice. “Tofu, granola—¡yo no sabía lo que era eso!”

Una madre que va a la clase comentó que ella había cambiado sus hábitos para preparar los alimentos cuando se trasladó a los Estados Unidos porque ya no tenía fácil acceso a tomates y hierbas frescas. Muchos vecinos estuvieron de acuerdo.

Una encuesta que se llevó a cabo en el barrio reveló que las tiendas de comestibles locales no ofrecían casi ningún producto fresco, pero que muchos miembros de la comunidad tenían habilidades agrícolas que habían aprendido antes de trasladarse a los Estados Unidos. Algunos de estos vecinos ofrecieron compartir sus habilidades y, con un poco de investigación, Jovita encontró que la ciudad proporcionaría semillas y talleres para composta.

Las mujeres trabajaron conjuntamente para plantar huertos en sus patios traseros por todo el barrio, produciendo con éxito casi 80 jardines y tres jardines comunitarios y dos escolares—y compartiendo— una cosecha de tomates, pepinos, chiles, pimientos picantes y perejil que les permitió integrar productos frescos a la cocina diaria. Como muchas, Evelia incorporó a sus hijos en el cultivo de hortalizas.

“A ellos les divierte,” dice. “Y esto les ayuda a reconocer de dónde vienen los alimentos. Ahora les gustan las verduras, en particular las verduras crudas. ¡Eso hasta me sorprende!” Ahora, ella trabaja para compartir mensajes saludables en vivo con sus vecinos y otros padres que puedan hablar en favor del cambio en las escuelas. El simple acceso a ingredientes frescos e información proporcionada en un ambiente cómodo ha transformado la salud de su familia, y espera que los cambios que ha hecho se conviertan en un estilo de vida en toda la comunidad.

“Quiero compartir lo que he aprendido con el resto de la comunidad porque es información lo que se necesita,” dice. “En cada oportunidad, refuerzo el concepto de la buena salud y buena nutrición.”

Enfoque de Padres: Dolores

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“Podemos integrar los mensajes en matemáticas, con la ciencia”

Un día mientras daba clases, Dolores miró por la ventana de su aula del jardín de niños de la Escuela McCormick y vio a Jovita Flores haciendo ejercicios con un grupo de padres de familia. Curiosa, habló con Jovita más tarde y se enteró del grupo que ella dirigía, así como de su clase de nutrición para la comunidad.

Ella había notado que algunos niños de su clase ya sufrían de asma y obesidad, razón por la cual tenían dificultades para correr y jugar. Y sabía que la salud de su propia hija mejoraría si perdiera algo de peso. La conversación con Jovita le dio una idea, y decidió incluir lecciones sobre estilos de vida saludable como parte de la experiencia de cada niño de su salón de clases.

“Al mirar a aquellos niñitos con problemas de respiración y problemas para hacer ejercicios, simplemente se llega al punto en que uno se dice: ¡Basta! Esto tiene que terminar,” dice.

Dolores comenzó a incluir el ejercicio en el programa de su clases, además de un receso rápido cada hora para estirarse y brincar siguiendo un video de ejercicios adecuados para niños durante veinte minutos todos los días. Buscó varias formas de incluir mensajes sobre alimentos saludables en sus lecciones diarias —lecciones de matemáticas, ciencia, lectura, arte y todos los demás estudios para Kinder — y se volvió más consciente de las formas en que los mensajes insalubres entraban en su aula. Cuando una tarjeta didáctica de matemáticas pedía a los niños que contaran cuadros de galletas, por ejemplo, ella la cambió por una tarjeta hecha por uno de los alumnos que les pedía contar manzanas. Cuando un libro de texto sobre grupos de alimentos mostraba como ejemplo los menos saludables (como papas fritas), ella hacía que los niños crearan sus propios cuadros de ejemplos saludables. Todos los días les dejaba a los niños "la tarea" de hablar con sus padres sobre una lección de alimentos saludables.

Cuando recientemente la clase tuvo una fiesta, decidió que no incluiría sodas ni frituras. En cambio, llevó a los niños a un paseo temático a la tienda de comestibles de modo que pudieran hablar sobre lo que les gustó del pasillo de productos y propusieran una "fiesta de alimentos saludables.” Los niños decidieron que harían una fiesta con manzanas untadas con mantequilla de cacahuate.

“Podemos integrar los mensajes en matemáticas, con la ciencia,” dice. “Tenemos que estar más conscientes de la información que damos a los niños.”

El cambio en la transmisión de mensajes, dice, ha sido aún más fácil de lo que se pensó que sería. “Como profesora, una dice, ‘Ah, no tengo tiempo,’” dice. “Pero se ve que es simple: sí se tiene tiempo.” Esa pequeña inversión de tiempo ha rendido frutos en beneficios para el objetivo principal de la profesora: aprender.
“Los niños están más abiertos para trabajar y terminar sus tareas después de que hacen actividad física,” dice. “Tienen más energía. Sus cerebros están más enfocados, más alertas. Sus cerebros trabajan; cuando hacen matemáticas, resuelven los problemas rápidamente, ¡como si tal cosa!”

Cuando se hizo más consciente de los mensajes saludables, Dolores descubrió que hacía elecciones más sanas en su casa y notó cambios en su propia hija.
“Ella ha estado perdiendo peso porque no come grasas todos los días,” dice. “Parece que está más consciente de lo que puede y no puede comer. Y ya corre más; hasta la profesora de gimnasia me dice que ahora participa más y puede correr más lejos,”  Aún así, dice, los cambios en el ambiente escolar son desesperadamente necesarios para que los niños —quienes están ahora bien informados sobre salud y consideran que comer saludablemente es la norma— tengan disponibles buenas opciones durante el tiempo en que se requiera que estén en la escuela.

Está animando a los profesores del primer grado a que busquen modos de seguir las rutinas saludables que ella ha inculcado en sus párvulos, y espera que la cafetería se volverá el lugar donde ellos puedan elegir alimentos frescos y saludables.
“Los tacos de carne, y la pizza grasienta que sirven—a los niños no les gustan porque saben que no son frescos,” dice. “Pero no tienen otra opción.”

Enfoque de Padres: Estela

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De todas partes de Chicago, padres, maestros y miembros de la comunidad la creación de promoción de la salud a través de cambios Padres Unidos para Escuelas Saludables. Te invitamos a conocer a varios de estos padres notables.

Enfrentando serios problemas de salud

En su trabajo en la sala de emergencias de un hospital, Estela ve todos los días la forma en que se están moldeando las vidas de los niños conforme a las oportunidades que tienen—o las oportunidades de las que carecen—de vivir estilos de vida saludables.

“Veo a muchos niños muy enfermos de asma,” dice. “La forma en que comen tiene que ver. Se ve mucha obesidad. Pienso que es muy importante. Yo misma estuve muy enferma. Ahora trato de comer más frutas y verduras. Estoy perdiendo peso y ya no tengo aquellos problemas de salud.”

Enfrentando serios problemas de salud y preocupada por su propio hijo de ocho años, Estela se lanzó de frente al proyecto de salud escolar de su comunidad.

“Trato de dar el ciento diez por ciento para la escuela,” dice, explicando los esfuerzos de su equipo por establecer una clínica de salud en la escuela que proporcione servicios a cualquier persona de la comunidad que los necesite. Más que concentrarse en problemas de emergencia, la clínica se concentrará en la prevención de enfermedades, promoviendo estilos de vida saludables.

Como parte del equipo de salud de su escuela, ella ha trabajado para establecer una barra de ensaladas en la cafetería donde se ofrezcan vegetales frescos todos los días para los niños.

Su equipo ha trabajado con el personal de toda la escuela: el bibliotecario está pidiendo libros sobre alimentos saludables y el entrenador está consiguiendo triciclos para el gimnasio y trabajando en juegos simples y divertidos para que los niños puedan jugar bajo techo en los días que haya demasiado frío en lugar de jugar afuera en esta ciudad que tan a menudo experimenta “tiempo loco.” Después, se ha concentrado en llevar a su escuela el programa CATCH, una iniciativa de actividades físicas enfocada a promover la salud cardiovascular a través de ejercicios divertidos. El equipo de salud también ha puesto la mira en un programa que sirva desayunos saludables a todos los alumnos. Aunque el equipo tiene una existencia de menos de un año escolar, ya ha tomado medidas visibles hacia el mejoramiento del ambiente de salud escolar. “Yo ya veo los cambios,” dice Estella. “Sé que las cosas van a cambiar—porque ya están sucediendo.”

La clave, dice, está en abordar los desafíos inevitables con un equipo de otras personas dedicadas a la salud infantil. “El trabajo en equipo siempre funciona—lo sabemos por experiencia,” dice. “Uno puede hacer muchas cosas por uno mismo, pero es mejor cuando se puede trabajar con otras personas que tienen las mismas inquietudes. Se tendrá más éxito.”

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